Una oportunidad de buscar matices que justifiquen algo más que simple oportunismo panfletario nos llevó a varias reflexiones
Hay lugares de la cultura de la época que parecen ser neomandatos panfletarios, partidarios y desde luego oportunismo comercial.
De todos modos hay interesantes matices por fuera de los caricaturescos roles de el varón malo muy malo, y la sumisa mujer buena muy buena. Una de las cosas que el neofeminismo panfletario comercial empresarial y multipartidario ha logrado, es crear al varón malo y la mujer buena, sin matices, un maniqueísmo atroz que produce films como es el film asiático Punch Lady, film que ni remotamente supera a la obra de arte y crítica social compuesta por el brillante film: Once were warriors o mejor conocido cómo El amor y la furia. Donde la relación de la esclavitud, de la servidumbre colonial y de la pobreza y el hacinamiento componen en el mandato cultural del ganapan a las violencias sociales e intrafamiliares donde la mujer es tratada también como una esclava.
El problema del neofeminismo como rector cultural es que al renunciar por completo a la objetividad sociológica de investigación y de prensa, renuncia también a la calidad artística y de capacidad de análisis, y también a la capacidad narrativa. Y es por eso que se nota que el film Lady punch es realizado por el oportunismo comercial del neofeminismo mientras que en cambio Once were warriors: el amor y la furia, es una pieza de arte profunda, una obra maestra.
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