Norteamérica se ha convertido en lo que es y en quien es porque desde demasiado temprano tomó las riendas culturales de su vida productiva y no se apartó de su mecánica cultural publicitaria ni de su deseo de realización de lo que incluyen sus dos máximos eslóganes: América, tierra de oportunidad, y tierra de los libres, componen el sueño americano una cierta cantidad de promesas estéticas y por consiguiente atienden deseos simbólicos y concretos de placer, de satisfacción y de realización. El hincapié de Norteamérica está orientado y enfocado hacia los sueños, los deseos y por ende hacia la creatividad y el placer. Todo está llevado a la síntesis y a la efectividad y por consiguiente a un gran caudal de superficialidad que impide -a quienes no son demasiado avezados en el tema- notar de inmediato lo que está oculto más adentro, más abajo, la diversión y superficialidad tangibles, disimulan muchas veces que hay mucho más de lo que a simple vista parece verse. ...
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