Lo mejor que un periodista de investigación puede hacer está demostrado y comprobado que siempre es entrevistar, preguntar, investigar.
Entre las más desagradables prácticas modernas de los nuevos métodos del periodismo moderno han aflorado cuestiones que nos dejan claramente en evidencia que hay intereses e interesados que responden a operaciones, o mejor dicho viceversa, hay operaciones que responden a intereses no confesados practicados por interesados en manipular a la opinión pública desde acciones que defraudan al oficio que dicen practicar. Y tenemos ejemplos rotundos porque cuando un periodista demuestra que puede chequear la falsedad de una noticia de twitter, implica necesariamente que puede hacer el mismo camino con lo que yo twitteo y denuncia en twitter pero claro, para hacerlo debe contactarme y entrevistarme y como yo no responderé con evasivas porque yo denuncio realidades, pues no le queda otra que a mí sí censurarme. Curiosamente yo fuí quien denuncié que esta denuncia de twitter era falsa y que yo tuve de contacto a la mujer que la efectuaba.
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