Hacia la verdad...y algo más.
No sé si hay algo más difícil que recordar lo que te quebró la mente, lo que duele, lo que está en fragmentos como cristal apedreado y que al mirarse uno ahí se ve todo borroso. Uno sabe que algo vivió ahí pero una niebla envuelve cualquier nitidez que pueda ser rescatada y entonce miles de piezas de un rompecabezas quedan sueltas por ahí en la mente de uno como heridas de esquirlas de una guerra que todavía hace tener ecos de apagados dolores que se reavivan como pesadillas cuando uno despierta lo extraviado y lo olvidado y recupera el momento y el hecho traumatizante para ver lo borroneado de modo nítido y enfrentarlo. La búsqueda de la nitidez se convierte en la búsqueda de la verdad sobre la propia historia de uno. No hay nada más personal que las vivencias que a uno le pertenecen. Volver a ser el periodista, el poeta, el pintor, el formador de cuadros políticos, el documentalista, el letrista, el dibujante y el cantor que siempre fuí requiere de recuperar mis vivencias y mis obras. Mi vida está amputada desde el comienzo del complot en mi contra y es un día a día recomponerme. Para mí cada detalle es imprescindible. Lo que busco recomponer es también la verdad de una época, de una generación que vivió engañada, de un tiempo que es censurado y negado, de una verdad que han silenciado y que como yo ya no puede callar su existencia. Y cada día hay un millón de trampas y zancadillas que los complotados me continúan haciendo para obstruir mi legítimo derecho.
El primer recuerdo del que hoy hablaremos nos irá poco a poco conduciendo a otros.
Este recuerdo emana de una foto, de esta foto: Mi mente conoce ese rostro, muy sumergido en mi memoria ese rostro está y le pido a mi mente que nade la propia profundidad de mi memoria y haga emerger que hay al respecto de ese rostro que me hace ruido en la cabeza. Este rostro es el de Leandro Costa Vidán. Leandro cometió el error de ser testigo de qué obras me robaron, de qué atentados cometieron en mi contra, de a qué ex novia mía asesinaron y de conocer a mi abogada que fue asesinada también. Leandro sabía mucho y había salido en videos hablando conmigo, videos que Bimbo Godoy y muchas feministas se desesperaron porque sean borrados, videos que quiso robar Alejandro Zapata, Gabriel Ocampo, Darío Nicolás Morales y todos respondiendo a dirigentas feministas. Leandro para colmo es pariente de una amiga de mi fallecida abuela, de la familia Costa. Y desde luego, las organizaciones complotadas en mi contra podrán ser poderosas por el caudal de implicadas e implicados pero lo que no pueden ocultar es algo muy elemental: Siendo que
la necesidad imperante es negar y ocultar lo que me han robado y el quienes se beneficiaron, pues la necesidad imperante es eliminar a cualquier testigo que se revela y que quiere o bien más dinero para callar o se ha arrepentido de ser parte del complot en mi contra al tomar consciencia de en qué los perjudica a futuro cuando no los necesitan más o cuando no les sirven más o por el motivo que sea cuando un cabo suelto confiesa lo que me han hecho lo necesitan silenciar. Vale decir que: sea por ser testigo honesto o arrepentido de haber participado de un complot del cual no sabían la gravedad de las otras conductas y negociados paralelos que los ideadores ejercían, ls testigos que hablan en sus ámbitos de quue saben lo que me han robado y lo que me han hecho ciertos sectores políticos y sectores empresariales de la comunicación, son personas que incomodan a los que continúan obrando con impunidad. Son gente que estorba. The surface is an effect that is not the cause but is an effect that sometimes, in some circumstantial cases generates causes. Of course, this is perceptible if we see what the surface causes in others and what the reaction of others causes in the social body and in the individual.

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