Black Like Me!!! y animales marinos para cenar.

 

El 28 de octubre de 1959, John Howard Griffin se tiñó de negro e inició una odisea a través del segregado Sur de EE.UU. El resultado fue Negro como yo, quizá el documento más importante que se haya escrito sobre el racismo estadounidense del siglo XX. Tras su publicación, Griffin fue vilipendiado, declarado persona non grata en su pueblo natal, amenazado de muerte y, a finales de 1975, víctima de una brutal paliza a manos del Ku Klux Klan. Pero su valeroso acto y el libro que generó le otorgaron respeto internacional como activista de los derechos humanos. Trabajó con Martin Luther King, Dick Gregory, Saul Alinsky y el director de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) Roy Wilkins, durante el periodo de lucha por los derechos civiles. «Este es un libro contemporáneo, puedes estar seguro», dice Studs Terkel en su prólogo. En nuestra época, en la que el terrorismo internacional a menudo es relacionado con un grupo étnico y una religión, necesitamos que se nos recuerde que Estados Unidos ha estado antes cegado por el miedo y la intolerancia racial. John Lennon escribió: «Vivir es fácil con los ojos cerrados». Negro como yo es la historia de un hombre que abrió los ojos y ayudó a hacerlo a toda una nación.


Este libro desafía la idea de que con el inicio de la era Obama se haya proclamado el final del racismo y estemos en una nueva etapa de daltonismo social. La autora argumenta de forma persuasiva que la enorme disparidad racial en el castigo penal en Estados Unidos no es meramente el resultado de una acción neutral por parte del Estado. Para ella, el aumento del encarcelamiento masivo abre un nuevo frente en la lucha histórica por la justicia racial. No hemos terminado la casta racial en América; simplemente la hemos rediseñado. Apuntando una potente denuncia sobre la Guerra contra la Droga que está diezmando las comunidades de color, el sistema de justicia criminal estadounidense funciona como un sistema contemporáneo de control permanente.



El 2 de mayo de 1973, la integrante de los Panteras Negras Assata Shakur se hallaba en el hospital en estado crítico y esposada a la cama, mientras las autoridades locales y la policía federal trataban de interrogarla acerca del tiroteo en una autopista de Nueva Jersey que costó la vida a un policía blanco. Objetivo durante mucho tiempo de la campaña de Edgar Hoover para difamar, sabotear y criminalizar las organizaciones nacionalistas negras y a sus líderes, Shakur pasó cuatro años en la cárcel antes de su condena en 1977, sustentada en pruebas poco sólidas. Dos años después de ser condenada, Assata Shakur escapó de la cárcel y obtuvo asilo político en Cuba, donde vive en la actualidad. Esta autobiografía intensamente personal y política desmiente la temible imagen de Assata proyectada durante largo tiempo por los medios de comunicación y el Estado. Con ingenio y candor, relata las experiencias que la llevaron a una vida de activismo, retratando las virtudes, flaquezas y disolución final de los grupos revolucionarios negros y blancos a manos de agentes del gobierno. El resultado es una notable contribución a la literatura negra estadounidense, que ya ocupa un lugar junto a la Autobiografía de Malcolm X y a las obras de Maya Angelou.

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