Un gobierno solicitó 3 millones de dolares por cada habitante de Argentina
Si en una alocada generosidad deseaba ese mismo gobierno acabar con el hambre y la pobreza en el país, simplemente dándole esos tres millones de dólares a cada argentino se acababan los robos, el hambre, la falta de recaudación Estatal. Ni siquiera aumentando los impuestos la gente se habría quejado porque previamente les habrían dado el dinero con qué pagarlos y nos habríamos vuelto el Estado más acaudalado del planeta Tierra de inmediato. Con esto quiero graficar que esta página es para invitar al debate, para pensar y para participar de algo nuevo que iremos construyendo a diario de varias formas que pronto les contaré.
Sin siquiera despeinarse, 3 millones de dólares por cada argentino y prometiendo acabar con el hambre y el desempleo. Y quienes decían que no se podía hacer un paro general ni contra un fraude ni contra un saquéo ni contra una forma de corrupción ni contra otra llevan casi seis meses de paro por coronavirus...
La caída de la careta de todo sector partidario encontró varios y variados hechos de re-revisión de aquello que instalan gremios, medios y partidos y que que usted llama luego "realidad".
Me pregunto si han leído alguna vez algo de Vallejo, algunos de ustedes seguramente otras y otros nunca. Bueno, yo hoy recomiendo este texto de César.
A fines de los años veinte César Vallejo realizó dos viajes a la Unión Soviética, cuyas impresiones plasmó en diversas crónicas que publicó en Lima y Madrid, para reunirlas más tarde bajo el título de Rusia en 1931 (Ediciones Ulises, 1931). El valor de aquellos testimonios es doble, pues además de haber sido escritos por uno de los más grandes poetas del siglo XX, fueron crónicas contemporáneas de los textos rusos de Manuel Chaves Nogales, Josep Pla, Miguel Hernández y Julián Zugazagoitia, entre otros autores españoles. Rusia en 1931 es un relato entusiasta y prosoviético, pero al mismo tiempo libre e independiente, ya que el poeta peruano no viajó a Rusia invitado por el Kremlin ni fue compensado económicamente por la simpatía de su reportaje. Todo lo contrario: César Vallejo regresó a la pobreza y la zozobra parisinas, donde murió en el desamparo más absoluto.
El libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado fue escrito por Engels en "dos meses": desde fines de marzo hasta fines de mayo de 1884. Al revisar los manuscritos de Marx, Engels descubrió un guión detallado del libro del científico progresista norteamericano L. H. Morgan Ancient Society («La sociedad antigua»). Marx lo había hecho en 1880-1881, acompañándolo de gran número de notas críticas y opiniones propias, así como de suplementos tomados de otras fuentes. Al tomar conocimiento del guión y convencerse de que el libro de Morgan confirmaba la concepción materialista de la historia que Marx y él habían elaborado y sus concepciones de la sociedad primitiva, Engels estimó necesario escribir un trabajo especial, utilizando en vasta escala las observaciones de Marx, así como algunas conclusiones y datos concretos del libro de Morgan. Engels consideraba que eso sería «en cierto grado un cumplimiento del testamento» de Marx.Éste es uno de esos libros donde los significados y las consecuencias desbordan ampliamente lo que se dice en sus páginas. Si bien su intención era mostrar cómo las columnas sociales, económicas y políticas del mundo decimonónico descansaban en terreno inestable, pues eran estadios terminales de dilatados y universales procesos históricos, y señalar a quienes nunca podrían acceder a la universidad que su destino no era permanente ni irremediable, la presente obra ha acabado ocupando un lugar innegable entre los clásicos del pensamiento.
Engels nos enseña que «no hay nada eterno de no ser la materia en eterno movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se transforma». Contenido de la dialéctica que la define como la ciencia del movimiento e interconexiones. Quien lee la obra ejercita la reflexión, ensaya la crítica y convierte en herramientas de cambio y transformación los conocimientos irrebatibles, fácilmente verificables en sus interrelaciones diarias.La obra vincula la concepción materialista dialéctica de la naturaleza con la historia de la sociedad, con el ser humano y sus aspiraciones reivindicativas, por una vida sin opresores y oprimidos.Al responder a preguntas ¿De dónde proviene la fuerza que diera origen a las órbitas de los planetas? ¿Cómo surgieron las especies vegetales y animales? ¿Y cómo surgió el ser humano?, las Ciencias Naturales, al inicio, se limitaban a hacer responsable de todo al creador. Pero la nueva concepción dialéctica que nos entrega la obra, nos enseña que todo lo inerte tiene movimiento, todo lo eterno es pasajero mediante un flujo eterno y cíclico. El devenir de la Tierra es devenir de su geología, de su medio geográfico, de su clima, sus plantas y animales y el propio ser humano, que sometiendo a las fuerzas de la naturaleza, ha modificado las fuerzas productivas, aumentado la producción, pero generando, a su vez, incremento del trabajo agotador, la miseria de las masas y el incremento de la riqueza en pocas manos. Por lo que Engels plantea la necesidad de una organización consciente de la producción social, con un plan, que eleve socialmente a los hombres sobre el resto del mundo animal.La riqueza de contenido y el carácter instructivo de las tesis de «Dialéctica de la Naturaleza» tienen al momento plena vigencia y son un ejemplo a ser conocido por todos los seres humanos.Federico Engels, como científico, filósofo y revolucionario, hace extensivos los hallazgos de la ciencia, para elevar el nivel político e ideológico de la clase obrera y su relación con las grandes transformaciones sociales, políticas y económicas, vinculados a la lucha de clases como motor de la historia.
«El bien común que Felber preconiza se basa en los valores de las relaciones humanas en su forma más saludable (la confianza, la cooperación, el aprecio, la co-determinación, la solidaridad y la voluntad de compartir), los valores que, juntos, nos hacen mejores y más felices. El paradigma, el modelo mental económico-social, cambia desde la lucha feroz y el egoísmo avaricioso a la cooperación y el altruismo generoso, del finalismo del beneficio financiero (el fin justifica los medios) a la contribución al bien común (el viaje es el destino). Christian Felber convierte el balance financiero, siendo importante, en secundario; el balance del bien común, que es el esencial, mide intangibles valiosísimas como la dignidad humana, la responsabilidad social, la sostenibilidad ecológica, la participación democrática y la solidaridad con todos los grupos involucrados en la actividad de la empresa. El capital es el medio, no el fin, para lograr la felicidad de todos. Y esto es más importante que nunca, porque la desigualdad ha alcanzado en nuestro entorno niveles alarmantes. Christian Felber propone desde el texto que te dispones a leer que los mejores balances empresariales del bien común (los mejores no por su rentabilidad económico-financiera, sino por sus rendimientos sociales, ecológicos, democráticos y distributivos) obtengan ventajas legales y fiscales. Propone crear los llamados bancos democráticos. Propone impulsar la democracia directa (además de la democracia representativa, que ya conocemos y no nos parece suficiente). Propone educar desde la escuela en valores como “emocionología” (la ciencia de las emociones), ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza. Propone favorecer competencias de gestión como la amabilidad, la empatía, atender al bien de tod@s y de la comunidad ecológica. Un planteamiento revolucionario que deviene más que necesario» (del prólogo de Juan Carlos Cubeiro).






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