Re-visión-re-evolución-re-culturación...
Para reconoce el presente debe saberse qué pasado le dio lugar. Indefectiblemente hay quienes han heredado lo robado y quienes han heredado el padecimiento de lo robado. Los ladrones de sueños, derechos, pertenencias y objetivos ajenos han truncado una y otra vez lo que al apropiarse de los medios narrativos y de producción cuentan como una tragedia sin culpables, pero si esa es la historia hegemónica es porque la reproducen los ladrones y sus víctimas padecen el síndrome de estocolmo cultural que una vez esclavizados se vuelve la moral dominante y la verdad dominadora, verdad por cierto tan falsa como los conocimientos que los esclavos tiene de qué cultura dominante los domina y esclaviza. Yo he elegido hacer una revisión del presente y de el pasado que nos propone como mínimo la atención a otra clase de verdades no tan dominantes ni tan dominadas por la hegemonía de la industria cultural de los intereses creados. Una historia global de la época que vio nacer el mundo en que vivimos: un largo siglo XIX que comienza en 1760 y concluye hacia 1920. Todo lo que importa conocer, en una visión que abarca el mundo entero, está en estas páginas, que se despliegan en una doble secuencia de «panoramas» (con el análisis de ocho esferas de la realidad, como niveles de vida, ciudades, fronteras, imperios y naciones o el estado) y de «temas», que abarcan desde la energía y la industria hasta la religión. Esto le permite a Osterhammel tratar las grandes cuestiones con una perspectiva de historia total, hablándonos de las migraciones, el retroceso del nomadismo, el colonialismo, la diplomacia y la guerra, las revoluciones, el oro y las finanzas, la alfabetización y la escuela…El reconocimiento que ha recibido es universal. Fritz Stern asegura que es «la obra más importante de historia aparecida desde el final de la guerra fría»; Jürgen Kocka que «es uno de los libros de historia más importantes de las últimas décadas»; sir David Cannadine que «eleva a un nuevo nivel el estudio de la historia mundial» y Jonathan Sperber afirma que Orsterhammel es «el Fernand Braudel del siglo XIX». Desde el estallido de la crisis financiera de 2008, el capitalismo, que parecía haber consolidado su triunfo tras la caída de la Unión Soviética, vuelve a estar en discusión. Jürgen Kocka, profesor emérito de la Universidad Libre de Berlín, y uno de los más prestigiosos historiadores sociales de nuestro tiempo, trata de responder a estas dudas a través de un recorrido histórico que nos lleva desde sus orígenes hasta la crisis actual, pasando por su expansión mundial en los siglos XIX y XX. Kocka no solo considera aquí la evolución de las fuerzas económicas —la expansión del comercio y la industrialización— sino que se ocupa también de los cambios que introdujo en nuestras formas de trabajo y de vida. De este modo, el conocimiento de la historia del capitalismo nos permite evaluar mejor sus méritos y sus flaquezas: La reforma del capitalismo —concluye— es una tarea permanente. Y en ella el papel de la crítica al sistema es fundamental. «Nadie sabe mi nombre», de James Baldwin, es una obra clave para conocer, en su intrincada complejidad, el problema racial de los Estados Unidos desde el punto de vista de un escritor negro. Pese a su carácter aparentemente heterogéneo, estos ensayos, de acusada inspiración autobiográfica, poseen una íntima unidad que dimana de un tema único, a que alude simbólicamente el título del volumen: la tragedia del negro americano en busca de su propia identidad.Encabezados por un prólogo, en el que Baldwin explica las razones de su regreso a los Estados Unidos, después de diez años de permanencia en Europa, el primer ensayo de este libro, «El descubrimiento de lo que significa ser americano», nos introduce de lleno en el problema que quiere plantear: las reacciones y experiencias de un negro americano en Europa. El descubrimiento de que, desaparecida casi por completo la barrera del color, el negro americano expatriado en Europa tiene más en común con sus compatriotas blancos que con cualquier europeo, es el punto clave de este ensayo. Mayores iluminaciones respecto a este problema, no ya desde el punto de vista individual y personal, sino racial y colectivo, se encuentran en «Príncipes y Potestades», larga reseña del Congreso de Escritores y Artistas Negros celebrado en París en 1956. La paradójica e incómoda situación de la delegación negra americana, única representante de una comunidad negra occidental, a cuyos orígenes raciales africanos se ha superpuesto el influjo de la civilización técnica y de las formas de vida de una sociedad industrial muy evolucionada, es analizada muy lúcidamente y con gran penetración.El problema del negro en los Estados Unidos, está magistralmente tratado, por otra parte, en cuatro ensayos sobrecogedores. Los dos primeros, «Quinta Avenida arriba: Carta desde Harlem» y «East River abajo: Post-scriptum a una carta desde Harlem», se refieren a las condiciones de vida en el famoso barrio negro neoyorquino donde él nació, y plantean el problema de la discriminación racial en el Norte del país, donde la segregación no existe oficialmente, pero donde los negros viven hacinados en verdaderos ghettos raciales. En el tercero, «Una mosca en la nata», describe el problema de las escuelas negras en el Sur y su bajo nivel cultural y educativo, mientras en el cuarto, «Nadie sabe mi nombre: Carta desde el Sur», relata un viaje a la ciudad de Atlanta, en Georgia, y nos ofrece una vívida pintura de la segregación racial en la sociedad sureña. La tesis de Baldwin a este respecto es que, de igual modo que el Sur se figura que conoce al negro, el Norte se figura que le ha liberado. Este panorama sudista se completa con una crítica hiriente y apasionada de las ambigüedades y reticencias de Faulkner y la desegregación, donde señala lo insostenible y contradictorio de las teorías de los blancos del Sur y, en su condición de tal, del genial novelista sureño. El volumen incluye, además, una serie de reportajes, en parte autobiográficos, sobre Richard Wright, Norman Mailer e Ingmar Bergman, y un curioso y valiente ensayo sobre la tragedia humana del homosexualismo, a propósito de André Gide. En su conjunto, el libro, escrito con suprema inteligencia, agilidad y maestría, posee un extraordinario interés documental y humano y acredita a James Baldwin, novelista ya consagrado, como uno de los mejores ensayistas americanos de la hora actual.
Y de cómo lo usan los banqueros...
A inicios de este siglo y en el período más espectacular de desarrollo industrial y financiero del capitalismo moderno, Louis D. Brandeis escribe el alegato más contundente contra la actuación del oligopolio de los banqueros, organizados en torno a J. P. Morgan & Co., y su control expansivo de la economía norteamericana. El dinero de los demás constituye un riguroso y a la vez didáctico análisis del papel del banquero moderno y de los mecanismos de acumulación de poder económico, a la vez que una denuncia del uso de ese poder por quienes lo ejercen. Texto combativo, escrito para hacer frente con palabras e ideas a un rival de dimensiones colosales y poderes incomparables, tiene sin embargo la coherencia y la solidez que le imprimen la inteligencia y el carácter innegables de su autor. Resulta sorprendente comprobar que en la lectura de este texto clásico se encuentran las más luminosas claves de interpretación de nuestra actualidad. Louis D. Brandeis (1856-1941) fue juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América entre 1916 y 1939.
Este agudo análisis muestra los trasfondos ideológicos de tres investigaciones sobre la vida urbana de los pobres, los “sin techo” y marginados en Estados Unidos. En una precisa radiografía, Loïc Wacquant detecta las tendencias latentes moralistas y los prejuicios de estos estudios. El mensaje que transmiten es que hay pobres “buenos y malos”, pobres que trabajan y que pese a sus salarios miserables “contribuyen a la ética laboral estadounidense”, pobres con o sin familia, entre los que los segundos son los preferibles. Lo que se observa es la defensa de una falsa moral y un liberalismo mezquino, que son característicos no sólo de los autores aquí analizados por Wacquant, sino también sintomáticos de cierto sector poderoso de la ciudadanía norteamericana. La disciplina de la sociología estadounidense queda bajo la sospecha de pasar por alto las tendencias racistas y clasistas en sus estudios. Este análisis incorpora importantes criterios de los Estudios del discurso y los combina con la nueva antropología urbana, de la que Loïc Wacquant es uno de los representantes más importantes en la actualidad. Este texto tiene un valor testimonial especial porque sacudió las conciencias estadounidenses. Con ocasión de la aparición de esta crítica cáustica se armó un escándalo del que dan buena cuenta algunas páginas añadidas al texto.
La intención principal del autor es aportar datos y fuentes que demuestren que la propiedad de la Mezquita-Catedral de Córdoba fue secularmente pública y denunciar las maniobras de apropiación ilegítimas usadas por la Iglesia mediante leyes diseñadas específicamente para ello por la dictadura franquista, reforzadas por gobiernos postconstitucionales pero hijos de la misma tradición nacionalcatólica y no denunciadas cobardemente por los gobiernos socialistas cuando tuvieron oportunidad de hacerlo. Además de aportar estudios historiográficos, literarios, jurídicos y arqueológicos este ensayo entrevera entre sus tesis multitud de informaciones sobre el sentido de lo histórico, de su memoria y de los fracasos modernizadores de las sociedades españolas a lo largo de varios siglos, desde la furia genocida del XVI hasta la fallida Transición de la II Restauración Borbónica. Del olvido de lo mejor de su pasado, de lo integrador y mestizo, y el enaltecimiento por contra de lo peor, de lo excluyente y castizo. Y como eje vertebrador de ese fracaso el nacionalcatolicismo, la ideología totalitaria, perfectamente vigente aún hoy en la sociedad y en la legislación del estado, contradiciendo su supuesta aconfesionalidad ya en la propia Constitución y en las leyes que privilegian a la Iglesia Católica. Contiene el estudio de varios mitos nacionalcatólicos que rondan el asunto la manipulación de la identidad original de la Mezquita por parte del cabildo, el de la basílica sobre la que supuestamente fue construida tras ser arrasada y el que pretende enturbiar el mito de la convivencia de Al-Andalus, el de los mártires mozárabes, verdaderos terroristas suicidas organizados para dinamitar la coexistencia razonablemente pacífica del estado emiral omeya. Y en fin, aunque habla principalmente de Córdoba, de los problemas que como sociedad urbana tiene con la gestión de su pasado, sobre todo con el más esplendoroso, el andalusí, la mayoría de las conclusiones son aplicables a docenas de otras ciudades y a España en general, que sufren el mismo mal: el de la memoria mutilada.






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